martes, 5 de agosto de 2014

Una cultura amenazada
 El siglo XX se ha caracterizado por un respeto y admiración a la cultura y el arte; sin embargo, con la llegada de las nuevas tecnologías y por consiguiente nuevas formas de delincuencia como la piratería cultural que han ocasionado un decrepito por el arte, la creatividad y el trabajo duro. Para que nos hagamos una idea, en 2014 es igual de sencillo conseguir gratis el nuevo libro de Ken Follett que abrir la puerta de casa.

Un escritor tiene una historia, esa historia la mima, la cuida y la escribe; día tras día coge su pluma y con dedicación narra sus pensamientos con un estilo especial; lee libros sobre el tema para que la historia este enmarcada dentro de un contexto. Después de dos años de duro trabajo publica el libro y a la semana siguiente de su salida al mercado el libro ya circula por la red de manera gratuita.

 La sociedad española actual agradece el trabajo intelectual realizado por los artistas, pero no tanto como para tener que pagar por ello. Es más, somos capaces de pagar 200 euros por una prenda de vestir fabricada en Taiwán, en tiempos record y por niños explotados, que gastarnos 20 en un libro. Es tan sencillo como dar al “clic” donde pone “descarga gratis”.

Todavía la música y la pintura se salvan de la hecatombe de la cultura impuesta por la piratería. Los músicos tienen conciertos para recibir ingresos, son imágenes de marcas y hacen promociones; los pintores sus exposiciones.  No obstante, los escritores no tienen conciertos, todos sus beneficios los consiguen de las ventas a los lectores.

Don Quijote de la Mancha, Romeo y Julieta, La Metamorfosis, las rimas de Bécquer, Juego de Tronos, por citar unas de las grandes obras de la literatura universal. ¿Se imaginan un mundo sin Shakespeare o sin Cervantes? Sería una calamidad. El número de títulos cayó un 8%, según datos del ISBN en 2012. Se auguran tiempos difíciles ¿nacerá otra persona como Kafka y no nos daremos cuenta de su presencia? Solo nos quedaran aquellos que escriban por gusto sin que les importe el beneficio económico.


El eco de la anexión, la llama se aviva con mas fuerza

¡Independencia! Se grita ahora en Cataluña. Un clamor efímero y sin potencia. En Rusia se oye el rugido de anexión  de Crimea. Al Cesar lo que es del Cesar. Sin dilación. El pez grande se come al pequeño. Aun así, Crimea ha hecho eco y los tambores catalanes se escuchan.

Putin “el hombre de cara de galgo” hace honor a su apodo y se ha apresurado por la incorporación de Crimea a su territorio. ¿Guerra Fría? Algunos creen que si y otros que no. Pero una cosa es clara, si los soldados rusos no hubiesen ocupado la península no hablaríamos de la anexión. Artur Mas hablando en términos “Gandhianos” cree que la independencia de Cataluña debe conseguirse de manera pacífica.  Los grandes cambios se han ocasionado tras conflictos bélicos y no se me ocurre mejor ejemplo que la Revolución Francesa. Pero claro una cosa es clara, el independentismo catalán no tiene tanta fuerza como para conseguir la independencia.

Crimea es una perla en el Mediterráneo y Cataluña es una roca árida sin trascendencia. Crimea es un Coloso de Rodas, no ya por el suministro de gas que hay en la zona sino porque le da entrada a Rusia al Mediterráneo. Lo preocupante de la situación en Crimea es que los nacionalismos mundiales tengan su fuente de inspiración en Crimea. ¿Qué ocurriría si las regiones de los países decidiesen independizarse? Sería un caos.

Ahora nos viene a la memoria las grandes historias sobre Cataluña y sus grandes personajes: Antonio Gaudi, Josep Maragall o Francesc Macià. Todos ellos han hecho historia en Cataluña. La llama se vuelve a encender con más potencia que antes.


El mundo tiembla y las economías se desquebrajan. Se teme que tanto los nacionalismos catalanes y escoceses tengan su fuente de inspiración en Crimea. “La nueva Unión Soviética” emerge y los países de alrededor esperan expectantes los siguientes movimientos de Putin. Las medidas contra Rusia no han sido del todo contundentes y habrá que esperar si los resultados  de las medidas adoptadas son eficientes: expulsión del G8 y multas. 
En la sombra de Gaza

Quizás, sea una guerra mas, como tantas otras que han ocurrido a lo largo de la historia. La Segunda Guerra Mundial, por ejemplo fue mucho más devastadora y sanguinaria que el conflicto vivido actualmente en Gaza.
 
No obstante, debemos ser más observadores y críticos con este conflicto. Con este y todos los sucesos internacionales ocurridos en el mundo. Me sorprende mirar en la aplicación Twitter las tendencias de los usuarios y comprobar que lo más mencionado es el traspaso de Keylor Navas al Real Madrid.

Durante la Segunda Guerra Mundial toda la humanidad sufrió de una manera directa o indirecta los coletazos de la guerra; sin embargo, en Gaza todo es diferente, este conflicto se mantiene lejano; sin incidencia en nuestra población, nuestro hábito de vida es el mismo, es simplemente una guerra que ocurre en un lugar donde ni si quiera la mayoría de la gente sabe dónde está. Únicamente recibimos palabras de resignación sobre el conflicto por parte de los políticos. Es decir, este conflicto no nos quita el apetito.

La gente no se sorprende al escuchar en el telediario que ya hay más de 1800 muertos en Gaza.  No entienden que Seraj Ayad Abed, era un niño de 8 años que iba a la escuela con los demás niños y jugaba con sus amigos en la plaza junto al bazar, murió por impacto de metralla; y no saben que Mousa Habib, 16 años, montaba una motocicleta cuando fue abatido.


Mientras tanto, muchas personas se ponen la camiseta del Madrid para asistir a la presentación de este jugador, ajenas a todas estas muertes. El ser humano tiende a despreocuparse de los sucesos que no les afectan. Tenemos un sentimiento de falsa tranquilidad, creemos que esas guerras nunca ocurren cerca de nuestras fronteras, pero nos equivocamos. El brote de una guerra mundial comienza con un asesinato como lo fue el de Francisco Fernando de Austria en la Primera Guerra Mundial; en Gaza ya son 1800.